Lo que implica esta ley es que los restos humanos pueden ser eliminados mediante “reducción orgánica natural” o hidrólisis alcalina, también conocida como cremación líquida. Esta utiliza un proceso químico en el que se incluye agua, sustancias químicas alcalinas y calor, lo que permite reducir los restos humanos a fragmentos óseos.

En el proceso, los restos se colocarán en recipientes especiales junto con paja y pedazos de madera, luego se repartirán a medida que los microbios vayan descomponiendo el cuerpo, lo que sucede aproximadamente en un mes. La idea final de esta alternativa es que los familiares puedan esparcir la “composta” de la misma manera que se hace con las cenizas.